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 Sustancias quimicas y nutricion

5/9/2013

ESCUCHE A SUS SUSTANCIAS QUÍMICAS

VER ES CREER

Existen como mínimo seis sustancias químicas que afectan a su peso si aprende a comer para perder. Sus nombres son raros, y no hay necesidad de memorizarlos. Pero a medida que sigue los pasos de la investigación para perder peso con una dieta disociada, es probable que vea mencionar estas sustancias químicas una y otra vez. Son la colecistoquinina, el cortisol, la dopamina, la leptina, el neuropéptido y la serotonina.

 

Aún no existen explicaciones adecuadas sobre cómo afecta cada una de estas sustancias a su peso. Lo que sí se sabe es que estas sustancias transmiten mensajes a nuestras células grasas, a la sangre, al cerebro y a los intestinos. Juegan un papel en la regulación del peso corporal, el apetito, los comportamientos alimenticios e incluso en la manera de pensar en la comida.

 

 

La urgencia de comer es una necesidad que debe cubrirse

Esto no significa que seamos autómatas programados por sustancias químicas. Nuestra capacidad para comer también está afectada por otros factores, desde la psique a las circunstancias. Puesto que la cuestión de comer para perder  es tan compleja, ningún investigador puede decirle con absoluta certeza por qué alguien puede resistir la tentación ante una cesta con pan un día y perderse ante un pastel de chocolate al día siguiente.

Mientras que es caá imposible saber las razones por las que necesitamos comer un determinado alimento en un momento concreto, es muy importante estar en contacto con ese deseo. No podemos entender todas las maneras en que funcionan las sustancias químicas, pero debemos escucharlas cuando nos hablan. Si no respondemos a nuestras demandas, los sentimientos de necesidad de comer se harán los protagonistas. Como resultado de intentar no responder a la necesidad de comer, existe la posibilidad de que no sea capaz de perder peso o de mantenerlo.

 


 

MÁS ALLÁ DEL BIEN Y ELMAL

LA DIETA VISUAL

Muchas personas que siguen regímenes se han creado una autodefensa. Una frase tan simple como «Tengo hambre» es inaceptable para ellos. Antes de aceptar algo tan simple, los que siguen una dieta se preocupan sobre cómo va a afectarles este sentimiento de hambre y les va a llevar a perder el control no pudiendo comer para perder. Las personas que han seguido dietas me cuentan que constantemente se sienten bien o mal, controlados o fuera de control.

Pero no se puede reprimir un sentimiento que dice, simplemente, «quiero comer aquello». Puede intentar controlar este impulso provocado químicamente, pero seguramente podrá más que usted.

Las personas con sobrepeso tienen normalmente mucha ansiedad ante la urgencia para comer y sus mentes operan a la defensiva. Ni siquiera dejan que el hambre llegue a su conciencia. Encuentran los más diversos tipos de racionalizaciones. Por ejemplo, una persona llega a casa del supermercado con un pastel, con la intención de servirlo a los amigos. Pero detrás de la superficie se encuentra la razón real de la compra, que es simplemente su deseo de comer pastel aunque tratemos de perder para perder.

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